
A contramano de la realidad que nos toca, las fuerzas de la ley, solitarias y casi dejadas en el abandono hacen lo que pueden para prestar servicio y atrapar delincuentes que entran por una puerta y salen por otro. Si algo les faltaba era la quita de fondos de provincia, hoy los oficiales deambulan por los comercios pidiendo una “colaboración” para tener combustible para circular, entre otras cosas.
La quita de fondos provinciales hizo que se agrave más la falta combustible, la reparacion de vehículos en desuso, mantener equipamientos policiales, comprar papel para los burocráticos trámites que deben realizar al agarrar a los cacos que un juez libera unas pocas horas más tarde, mientras los oficiales debe continuar labrando más papeles.
Las balas, zapatos y chalecos, sabido es que los compran ellos mismos con su ajustado sueldo.
Pico Truncado ha incrementado considerablemente los robos a domicilios y autos particulares que deben quedar en la calle. Se vio a principios de semana fuera del hotel La Paz, donde dos uniformados custodiaban un vehículo víctima de los cacos. O en el instituto de Ingles de donde además de dar vuelta las instalaciones, prendieron fuego a todo elemento que no fuera de “valor” para los amigos de lo ajeno. O en el cordón forestal, donde días atrás desvalijaron por completo una vivienda de donde se alzaron con más de 50 mil pesos en electrodomésticos al saber que el dueño se encontraba trabajado. O como a Leguizamón cuando se retiró hasta Los Antiguos y al llegar tuvo que volver porque le vaciaban la casa, o tantos otros vecinos que hemos ido a ver, sacar fotos y hasta enterarnos como se desasen (los cacos) de lo mal habido, mientras la justicia lenta para estas cosas, labra con todo el tiempo del mundo, un permiso de allanamiento sabiendo por el remisero donde descartaron los elementos sustraídos.
Otro caso singular es del vecino cuevas que fue a cuidar la casa de un amigo, mientras que al dejar sola la suya, los mismos delincuentes del barrio rompían sus ventanas para alzarse con lo que podían.
Por otra parte, los comentarios de los oficiales –pobres ellos- que labor eligieron desempeñar!!!. Sin recursos, con una delincuencia emparentada con la droga que ya no perdonan ni a familiares directos de ellos mismos de lo inmersos que están en semejante vida. Llevando detenidos a jóvenes señores que la justicia –valla a saber dios por qué- no puede contener, y debe liberar, aún con sendos prontuarios. “Preferimos dejarlos en medio del campo” dice un oficial sin darse cuenta cerca nuestro, al momento de contar la amargura que da ver que nada de lo que hagan mejora sensiblemente la frágil seguridad en las calles.
Como si fuese poco tener que lidiar con malvivientes todo el tiempo, a ello se les sumó tener que abstenerse de un presupuesto que ya era magro, y hoy inexistente. Tener que salir de recorridas para conseguir agua para tomar, u hojas donde escribir, o un poco de nafta para poder salir a hacer las rondas. Más que fuerzas de seguridad, cada día más –solitarias y frustradas- se asemejan a las conocidas cooperativas que inventó este sistema, emulando las casitas de vigilancia en las esquinas. La verdad... un reconocimiento y nuestro enorme agradecimiento a la policia local por todo lo que hacen, con lo poco que tienen.
elsurhoy
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