
Muy lejos quedaron las promesas hechas en 2005 por Néstor Kirchner con la ‘sintonía fina’ con que su viuda denomina al brutal ajuste que hará sangrar el bolsillo de los argentinos en 2012. La sociedad argentina está enfrentada sin interrupción y sistemáticamente por voluntad, decisión y obra de los gobernantes en el poder hace más de 9 años.Todos los que se ponen en la vereda de enfrente de lo que piensan los Kirchner son enemigos.
Nadie puede pensar distinto; el que lo hace atenta contra el modelo. ¿Qué modelo?
El modelo de la obsecuencia debida.
Los Kirchner privilegiaron el querer perpetuarse en el poder a la gestión eficiente en años de bonanza económica, los cuales llegaron a su fin.
Los atrasos tarifarios y los subsidios debieron haberse ido sacando en esos tiempos de fiesta donde con una buena comunicación hubiera sido más digerible lo que hoy Cristina Kirchner debe hacer por obligación frente a la realidad de la economía.
La Presidente llama ‘sintonía fina’ a lo que no quiere denominar ajuste.
Una expresión alternativa pretende siempre tergiversar la verdad para tratar de eximir de culpas a quien tiene que asumir decisiones antipopulares.
El reacomodamiento de precios rebautiza la elevada inflación la que está dibujada insólitamente por un secretario de Estado, Guillermo Moreno, quien a su vez tiene en la práctica rango de ministro de economía.
En el gobierno nada es lo que debe ser, salvo la sumisión a Cristina.
Mientras en la fantasía gubernamental en el país los indigentes son muy pocos y los pobres son cada vez menos, millones de argentinos enfrentarán una dupla letal para el bolsillo, el incremento de las tarifas de los servicios públicos y la quita de subsidios.
La pesada carga de atropellos a una anoréxica billetera recaerá con todo a partir de marzo junto con el fuego avivado de la caldera de las paritarias, más el traslado a precios de mayores costos y las protestas sociales.
El futuro cercano de cara al próximo otoño habla de un crudo y adelantado invierno en el que quedarán en el arcón de los dichos memorables aquella expresión de Él (“Minga les vamos a aumentar las tarifas”) en tiempos de Ella.
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